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Imagina un acantilado. Alto, peligroso… Lo sabes, pero no te importa, y sigues andando por el borde. Lógicamente, llega el día que te caes, y cada vez más personas contigo.

Por suerte, la medicina avanza. La tecnología nos permite mejorar y acortar el tiempo de rescate, poner más lanchas, disminuir los efectos adversos del accidente, mejorar la recuperación e, incluso, teniendo en cuenta que cada vez se caen más personas, nos planteamos como sociedad poner equipos de emergencia preparados para los rescates y hasta construir hospitales allí mismo. Está claro que mejoraría muchísimo el cuidado de las personas.

¿Qué es lo más probable que ocurra?

Que la gente seguirá corriendo ese riesgo innecesario, seguirá andando por el borde del acantilado y por supuesto, seguirá cayendo. Probablemente caiga hasta más de una vez. Las necesidades debajo del acantilado van a seguir aumentando cada vez más, y llegará un momento en el que los recursos no den abasto, el coste sea demasiado alto…

acantilado

¿Y cómo solucionamos el problema?

Es posible que esta analogía te parezca ridícula porque nadie invertiría todos esos recursos en la zona de abajo del acantilado sin haber puesto una sencilla valla arriba, ¿no?

Einstein dijo:

 “No podemos resolver un problema con la misma mentalidad que lo ha creado”.

 Esta analogía nos sirve para explicar exactamente lo que estamos haciendo con el sistema de salud. Cada vez invertimos más recursos, más tecnología en tratar e investigar enfermedades, pero nada en evitarlas o intentar prevenirlas mejorando nuestra salud (la valla).

¿Qué tenemos?

  • Cada vez más tecnología y más recursos, pero también cada vez más acantilado
  • Una sociedad cada vez más longeva (sin duda un gran avance), pero con más enfermedades crónicas.
  • Unos gastos de sanidad cada vez más elevados.
  • Una mentalidad cada vez más a corto plazo, de querer sentirse bien en el momento, sin pensar en las consecuencias a largo plazo, para cada uno y para la sociedad: nos vale con arreglarnos después de caernos, en vez de querer buscar no caernos.

Hay que poner medidas en el acantilado:

La quiropráctica propone una nueva manera de pensar. Crear vallas, poner gente arriba, en el acantilado, avisando de los peligros de andar en el borde. Sabemos que no evitaremos todos los accidentes, pero muchos de ellos sí.

Creemos que necesitamos tomar conciencia de nuestra salud, cada uno responsabilizarse de su cuerpo, salir de la mentalidad que creó el problema: probablemente una mentalidad de “me duele” o “no estoy bien”, “quiero estar bien ya”, y empezar a pensar más en cómo funciona mi cuerpo:

  • Pensar más en lo que nos conviene que en lo que nos apetece.
  • Buscar mejorar la función y no solo sentirnos mejor a toda costa.
  • Empezar a vivir de una manera más consciente, en el presente.

Las personas que siguen el cuidado quiropráctico regular toman menos medicaciones, necesitan menos intervenciones quirúrgicas y hospitalarias, son más conscientes de su salud y, en general, viven más abiertos a vivir una vida más presente. Los de todas las edades. Preguntad a las madres con niños ajustados o comparad a las personas de la tercera edad.

¿Tu dolor va a desaparecer con el primer ajuste? Para algunos sí, pero para la mayoría no. Normalmente es un proceso que lleva tiempo. Es como los braquets en los dientes, que tantas veces os hemos comparado. El hecho de que te los pongas hoy, no significa que mañana vayas a tener una sonrisa perfecta y ya no sea necesario seguir usándolos. Va a necesitar tiempo para que tus dientes vayan al sitio, y no solo eso, sino para que se acostumbren a su nueva posición.

Si no lo has experimentado todavía, ten paciencia. Crea el espacio siendo consciente de que supone un cambio de mentalidad. Acuérdate de Einstein y simplemente procura cambiar de mentalidad: a nadie le gustan los dolores ni los problemas, pero cuando los notes, en vez de querer que desaparezcan sin más, puedes preguntarte por qué aparecieron, puedes preguntarte si hay otra manera de vivir, o de darle la vuelta.

¿Sigues centrado en tu síntoma o estás pensando a largo plazo?

Centros quiroprácticos en Valencia y Rocafort de Richard MilloEquipo centro quiropráctico Valencia Rocafort

Richard Millo siente pasión por la quiropráctica. Cree en lo que hace y su único objetivo en la vida, su misión como Doctor en Quiropráctica, es ayudar a la gente a entender que la salud viene de dentro. Que tenemos una inteligencia innata y su trabajo es liberarla. Ayudar a nuestro cuerpo a que sea él mismo el que nos cure.

Te invitamos a que vengas al centro quiropráctico en Valencia o Rocafort a conocer a Richard Millo para que te haga una revisión completa y te asesore de la forma más profesional con sus 31 años de experiencia y así garantizar el bienestar de tu salud y la de tu familia. Richard contestará todas las preguntas que tengas.

Si quieres ver algún testimonio, no dudes en visitar nuestro apartado de testimonios en nuestra web o si prefieres, puedes visitar nuestro canal de Youtube. Tenemos testimonios muy impactantes de gente con fibromialgia a la que la quiropráctica le ha cambiado la vida, como fue el caso de Elena.

También estamos en Instagram y Facebook. Queremos veros en estas redes y que nos contéis y comentéis vuestra experiencia, si hacéis deporte, si lleváis una vida sana y saludable y qué es lo que más valoráis de esta filosofía de vida que es la quiropráctica.

Pide cita hoy mismo, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Te esperamos en nuestro centro quiropráctico de Valencia o Rocafort.

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