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Seguro que al leer ‘tech neck’ y estar en un blog sobre quiropráctica te has preguntado que de qué te estamos hablando.

Pero si te decimos que ‘tech’ se refiere a nuevas tecnologías y ‘neck’ a cuello, seguro que lo empiezas a tener un poco más claro.

El concepto ‘tech neck’ es un término creado para referirse a los signos prematuros de envejecimiento del cuello, como pliegues y hundimientos, causados por mirar constantemente a los aparatos tecnológicos, sobre todo Smartphones.

El 'tech neck' propiciado por las nuevas tecnologías nos está dañando el cuello

En este caso la imagen es de gran ayuda. Seguro que en este momento no tienes dudas sobre el significado del concepto ‘tech neck’.

Se puede definir como una lesión por esfuerzo repetitivo en el cuello. Está causada por mantener la cabeza en una posición hacia adelante o hacia abajo durante períodos prolongados de tiempo.

Y es que en cualquier lugar del mundo, ya sea andando por la calle, en transporte público o en algún lugar de restauración, son cientos las personas que te encuentras con esta postura.

Hay estudios que dicen que las personas entre 18 y 39 años agachan la cabeza una media de 150 veces al día para mirar el móvil. Es imposible que este movimiento pase desapercibido en nuestro cuerpo.

Y hay que sumarle que hoy en día se lleva casi toda la información laboral y personal en el teléfono. Podemos pagar con el teléfono, podemos educar y educarnos con el teléfono, podemos entrenar con el teléfono.

En definitiva, se puede hacer (prácticamente) todo. Es por eso que se antoja fundamental el poder aprender a convivir con los Smartphones.

Cómo nos afectan los signos derivados del ‘tech neck

El predominio constante de las nuevas tecnologías en nuestra vida diaria está haciendo que de manera alarmante estén formando parte prácticamente de todos nuestros hábitos diarios.

Hay otros estudios que dicen que pasamos entre 2-4 horas al día mirando nuestro Smartphone, con la cabeza inclinada. Es el germen de lo que hoy se denomina ‘tech neck’.

Y es que cuanto más inclinada está la cabeza hacia el pecho, más cantidad de peso estamos colocando sobre el cuello, la columna vertebral y los hombros.

Es decir por cada grado de inclinación, los músculos tienen que contraerse mucho más para mantener la cabeza, es el origen de las contracturas.

Y esto ocurre no solo con Smartphones, sino también con ordenadores, tablets y demás dispositivos electrónicos.

Como resultado se puede experimentar dolor y rigidez de cuello y hombros, dolores de cabeza, hormigueo o entumecimiento en las manos y visión borrosa. Aunque seguro que esta imagen lo explica mejor:

Peso que soportan nuestros hombros con la inclinación de cabeza

Es muy significativa, ¿verdad? En un caso de cuerpo erguido, una postura normal, la cabeza pesa en torno a 5 kilos y medio. Si se inclina un poco, su peso se multiplica casi por 3, pasando nuestros hombros y cuello a recibir una carga de 14,5kg.

Y si la inclinación es máxima, lo que sería la postura que solemos llevar cuando miramos nuestros Smartphones, el peso aumenta a 42 libras, en torno a 19 kg. Una barbaridad.  Seguro que así se puede entender mejor todo el daño que nos están haciendo las nuevas tecnologías.

¿Cómo se puede evitar sufrir el tech neck’?

Una respuesta drástica sería tirar a la basura los Smartphones, y volver a esa época en la que los teléfonos se utilizaban solo para llamar cuando había una necesidad o había que ponerse en contacto con alguien. Pero no es el caso.

Las nuevas tecnologías han adquirido ya un nivel de relevancia e importancia en la sociedad que este cambio radical se antoja imposible. Una quimera, vaya.

Es por eso que algunas recomendaciones a nivel genérico y realista podrían ser:

  • Levantar los dispositivos al nivel de los ojos y mirar hacia abajo con ellos. Además, levanta los brazos, no la cabeza
  • Tener una buena postura, siempre erguido, con el mentón hacia adentro y los hombros hacia atrás
  • Descargar una app sobre posturas, que rastrea la postura según el ángulo de inclinación de su teléfono y sugiera estiramientos útiles.
  • Utilizar un soporte para dispositivos para que sus brazos y hombros se relajen
  • Configure recordatorios cada 15-20 minutos que le recuerden que debe tomar descansos en la utilización de su dispositivo
  • Estira el cuello de forma regular y suave y cuida su piel. Se puede decir que la piel del cuello es más delicada que la del rostro.

Aunque parezcan consejos sencillos, con el ritmo de vida que llevamos somos conscientes de que llevar a cabo alguno de ellos es posible, pero todos, siendo realistas, es casi imposible.

Es por eso que es tan primordial acudir a un quiropráctico para corregir la curva cervical y reducir el desgaste, evitando así hernias discales y operaciones.

¿Y el punto de vista quiropráctico?

Como decíamos más arriba, debido al ‘tech neck’ ha habido un aumento en el dolor de hombros y cuello de las personas, debido a malas posturas, tensión muscular y subluxaciones.

Los doctores en quiropráctica no paran de alertar al público sobre los efectos negativos de la postura de la cabeza anterior.

Nuestro doctor en quiropráctica Richard Millo es claro: “La cabeza tiene que estar sobre vuestros hombros, y no inclinada hacia delante. Con nuestras malas posturas, la cabeza se va hacia adelante y eso comprime los discos, creando protrusiones y hernias discales, pero también estira la médula espinal y presiona los nervios”.

El peso aumenta conforme se inclina más la cabeza

El peso se multiplica por cinco al inclinar la cabeza al máximo para leer el móvil. De 5 kilos y medio a más de 27 kilos. Una barbaridad.

Richard siempre lo dice. Hace 30 años cuando él empezó a ejercer la quiropráctica era impensable ver a un chico de entre 25-30 años con artrosis. Hoy en día debido al ‘tech-neck’ se está haciendo habitual.

Es por eso que un ajuste quiropráctico suave, seguro y especializado según cada caso puede ayudar a realinear tanto el cuello como la columna, aliviando la tensión en los músculos.

Si sufres de molestias o contracturas cervivales, ya sabes cuál puede ser una de las razones. No lo dejes más y consulta a un quiropráctico
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