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En nuestro post de hace una semana hablábamos de los problemas de insomnio de gran parte de la sociedad actual.

Y esta semana queríamos seguir esta dinámica y hablar de otros de los grandes problemas que a todos nos persigue en este ritmo endiablado de vida que llevamos: el estrés.

Y es que si te cuesta concentrarte, si no puedes desconectar del trabajo, si te notas tenso o si cuando llegan esos momentos de más presión en el trabajo o la familia tu cuerpo se resiente, sí. Sufres de estrés.

Principalmente por el trabajo y la familia, o la conciliación de ambas cosas, el estrés está a la orden del día en un gran porcentaje de las personas. Incluso los más pequeños de la casa lo llegan a sufrir también teniendo en cuenta que su ritmo diario de colegios + extraescolares + deberes + horarios no les termina de permitir ser lo que son, niños.

Todos tenemos estrés. La gran diferencia es cómo nos adaptamos cada uno. Y de eso te queremos hablar.

En pequeñas dosis no es tan malo…

Y es que aunque parezca raro decirlo, tener un poco de estrés no es tan desfavorable.

¿Quién no ha oído ese consejo de que hay que desafiar los momentos clave con tensión? ¿O ese a los deportistas de que hay que afrontar los partidos o campeonatos con ese punto de tensión necesaria?

Pues estas cuestiones responden a esas dudas sobre esa pizca de estrés en el día a día que necesitamos.

Sacamos lo mejor de nosotros mismos cuando tenemos ese punto de estrés.

Si tenemos estrés haciendo ejercicio no hay problema, porque está fortaleciendo los huesos y músculos de nuestro cuerpo. Y si estresamos levemente nuestra mente dándole “trabajo”, estamos mejorándola para que en nuestra vejez nuestras posibilidades de padecer demencia disminuyan.

El cuerpo está hecho para un estrés agudo en un periodo de tiempo corto. La gran diferencia es que actualmente estamos predispuestos a un estrés crónico. El ritmo de vida, las noticias que vemos en televisión… Por eso el cuerpo está en un estado de alerta continua, se agobia y hay tantos problemas de enfermedades crónicas.

¿Qué nos pasa cuando padecemos estrés?

El estrés no acompaña en nuestro día a día

Los síntomas son muchísimos. Desde dolor de cabeza o de pecho, relacionados con estados de ánimo con ansiedad o sin motivación, a fatiga o tensión muscular por el agobio o la inquietud ante ciertos devenires.

Y es que no solo los síntomas son corporales. También afectan a los pensamientos, sentimientos e incluso comportamientos.

¿Quién no ha tenido arrebatos de ira o consumo excesivo de comida por el estrés?

Aunque conocer los síntomas puede ayudar a controlarlos, si no se da el caso pueden acarrear muchos problemas de salud. Presión arterial alta, enfermedades cardíacas, obesidad y diabetes entre ellos.

Son los motivos por los que hay que ponerse en manos de un quiropráctico.

¿Por qué la quiropráctica es buena ante el estrés?

Hay investigaciones que evidencian que recibir cuidados quiroprácticos de forma habitual puede incrementar tu capacidad de tolerar el estrés, así como ayudarte a aligerar sus efectos sobre tu cuerpo y cerebro.

Nuestro quiropráctico Richard Millo suele hablar de tres tipos de estrés externos. Físico, químico y emocional.

Ejemplificándolo, sería como un vaso que se va llenando con aportes físicos, químicos y emocionales hasta que aparece esa gota que colma y se entra en ese cuadro de estés.

Es cuando el cuerpo no puede adaptarse con todo lo que tiene alrededor y ha llenado ese vaso y empieza a desarrollar síntomas como respuesta a ese estrés.

Los quiroprácticos ayudan a quitar el estrés del vaso para que nos podamos adaptar mejor. El cuerpo está muy bien preparado para adecuarnos a este estrés con el sistema nervioso simpático y parasimpático. Ambos bien conjugados hacen que el cuerpo esté listo para prepararse de la mejor manera a situaciones de estrés.

Los cuidados quiroprácticos ayudan para paliar los síntomas del estrés

La quiropráctica ayuda a bajar el nivel de estrés equilibrando el sistema nervioso. Y como te contábamos en el título, vamos a desgranarte 5 motivos por las que acudir a un quiropráctico te beneficia para combatir el estrés:

  • Mejorar el sistema nervioso

Ya lo avanzábamos en el post de la semana pasada, la quiropráctica mejora el sistema nervioso equilibrando sus dos partes: simpática y parasimpática. Al hacerlo, el sistema deja de estar alerta, ya no está subluxado, es por eso que te sientes relajado y te ayuda a dormir mejor, dejando de lado esos problemas que te causan estrés.

  • Aumentar el bienestar mental y emocional

Los cuidados quiroprácticos aseguran que el cuerpo se mantenga preparado para la perfecta comunicación entre cuerpo y cerebro.  De este modo tanto salud, como cuerpo y sistema inmunológico se mantienen fuertes y somos menos susceptibles a lesionarnos o enfermar, que son factores que aumentan nuestro estrés.

  • Reducir los dolores en espalda y cabeza derivados de las subluxaciones

En post pasados ya hablábamos de cómo la quiropráctica es un gran remedio cuando tienes problemas como hernia discal, ciática o migrañas. En todos ellos siempre hay un factor en común, hay un factor que lo produce, que en gran cantidad de casos puede estar muy relacionada con el estrés que sufrimos en nuestro días. Es por eso que una visita al quiropráctico para que busque esa causa del dolor, esa subluxación, y la corrija, hará que se experimente una gran sensación de alivio.

  • Mejorar la capacidad para tolerar esas acciones que nos provocan estrés

En los puntos anteriores hablábamos de cómo la quiropráctica busca las causas del dolor para trabajarlas desde ahí. Pero es que además el doctor en quiropráctica hace un trabajo a medio y corto plazo. Está previniendo para el futuro, por lo que estarás mucho mejor preparado para afrontar las nuevas experiencias y diferentes tipos de estrés que se van acumulando en tu cuerpo y mente. Verás cómo te afectan mucho menos.

La relajación es primordial para combatir el estrés

  • Saber lidiar con la presión y dar lo mejor de uno en esos momentos críticos, además de favorecer el descanso y la desconexión cuando sea preciso

Para final hemos dejado el aspecto más importante. Es por eso que la idea debe ser que más que eliminar el estrés, básicamente porque es muy complicado, hay que descubrir los métodos para gestionarlo mejor.

Los cuidados quiroprácticos reducen en gran manera los efectos del estrés sobre el cuerpo y mejora la capacidad de tolerarlo.

Y otros factores que debes tener en cuenta:

  • Comer adecuadamente: alimentos saludables
  • Hacer ejercicio con regularidad: tu cuerpo lo va a notar, y te sentirás mejor contigo mismo.
  • Respirar profundamente: ayudará a una sensación de calma y relajación
  • Descansa, medita, duerme… Son básicas para restablecer el equilibrio y adecuar la mente.
  • Desconecta: hay que saber buscar esos momentos de disfrute con familia y amigos.
  • Planifícate: es fundamental llevar un orden en las cosas y tareas por hacer. Si no priorizas o te organizas, estás llamando al estrés.

Estos son algunos de nuestros consejos, pero hay más. Así que da el paso.

Ponte en las manos de un quiropráctico y ten tu cuerpo y mente listos para lidiar con el estrés

PD: Y esta semana nos hace especial ilusión enseñarte un reciente vídeo de Justin Trudeau, Primer Ministro de Canadá, en el que da las gracias a los quiroprácticos por su ayuda durante estos complicados meses de Pandemia por el Covid-19 y con el que nos sentimos muy identificados. Puedes ver el vídeo aquí.

PDF Guía 9 maneras de mejorar el dolor de espalda y la rigidez

Descarga la guía:

"9 maneras sencillas y rápidas para mejorar tu dolor de espalda (y la rigidez)"

 

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