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Al escuchar hablar de crujir los huesos, seguro que a todos se nos viene a la cabeza esa gente que se estrujan los nudillos.

Incluso Bruce Lee eliminaba rivales con una rápida torsión de cabeza acompañada de un crujido de cuello.

Sí, se crujían los huesos. Es la verdad. Pero nuestra intención es ir un paso más allá.

Existen muchos mitos alrededor del por qué crujen los huesos, y si es recomendable hacerlo o no. Con este post queremos dar una respuesta.

¿Tú te los crujes? Vamos a responder a cinco preguntas que a todos nos rondan la cabeza cuando se habla de crujir huesos.

1. ¿Por qué crujen los huesos?

En nuestras articulaciones hay un líquido llamado sinovial, el cual tiene la función de lubricar y evitar que los huesos rocen entre sí.

Este líquido contiene los siguientes gases disueltos:

  • Oxígeno
  • Dióxido de nitrógeno
  • Dióxido de carbono

Cuando movemos nuestras articulaciones el volumen de líquido sinovial aumenta.

Así se reduce la presión en los huesos y el gas disuelto sale en forma de burbuja. A esto se le conoce como cavitación.

Cuando la articulación vuelve a su lugar después de ser estirada, el gas no encuentra espacio y estalla.
A todo esto se debe que nuestros huesos crujan. No es más que un ruido inofensivo.

líquido sinovial

Explicación gráfica de por qué crujen los huesos

2. Crujir los huesos: ¿bueno o malo?

Esa es la gran duda de todo aquel que acude a un centro quiropráctico.

Desde el punto de vista quiropráctico es el mismo doctor el que lo decide. Hay técnicas que requieren de crujido en las articulaciones mientras que otras no lo requieren.

La finalidad es la de mejorar la movilidad en el cuerpo aliviando las presiones y ajustando la columna. Es ahí cuando las articulaciones crujen.

Aunque si se abusa de crujir los huesos se puede acabar sufriendo de hipermovilidad, una investigación de Donald Unger en 2009 ganadora del Ig Nobel ofrecía algo de luz al respecto.

Este doctor estuvo más de 60 años crujiéndose los dedos de su mano izquierda al menos dos veces al día, pero nunca los de la derecha. La conclusión, después de esos años no había ni rastro de artritis en ninguna mano.

Es por eso que la decisión de crujir los huesos debe quedar en manos del quiropráctico. Él es el profesional, conoce la manera de colocar el cuerpo y cómo hacer el ajuste.

3. ¿Debo temer las técnicas con crujidos de huesos?

Cuando acudes a un centro debes dejar que sea el doctor en quiropráctica el que decida que técnica es la más recomendable según el problema que sufras.

En otros posts hemos hablado que hay diferentes técnicas para realizar el ajuste quiropráctico ya sea un niño o un mayor, una embarazada o un deportista el que acude al centro quiropráctico.

En el caso de las que utiliza el doctor en quiropráctica Richard Millo, cada técnica va acompañada de un ajuste diferente.

Es por eso que si el quiropráctico considera que para realizar el ajuste, debe crujir algunos de tus huesos,  nuestro consejo es que confíes y dejes que el profesional realice su trabajo.

4. Pero… ¿y si los crujidos de huesos vienen acompañados de dolor?

Aquí el cuerpo está alertando de una patología más grave, la artrosis.

En estos casos la sensación con el crujido es totalmente diferente. Por eso el cuidado quiropráctico se centra en restablecer el buen funcionamiento de la columna vertebral para frenar que el problema siga evolucionando

La articulación emite ese sonido de crujido como señal de advertencia. Si bien el quiropráctico seguiría realizando ajustes para en busca de una mejora general de la estabilidad de las articulaciones, la finalidad es otra.

Si se sufre de artrosis se busca frenar el desgaste, disminuir el dolor y mejorar la movilidad de las articulaciones y de todo el cuerpo para frenar o ralentizar la degeneración.

5. ¿Entonces la quiropráctica se reduce a crujir los huesos?

Mucha gente confunde quiropráctica con el crujido de huesos. Es mucho más.

La quiropráctica consiste en ayudar a que el cuerpo este equilibrado para de esta manera funcionar de manera adecuada. Para ello se vale de diferentes técnicas y enseñanzas que buscan mejorar la vida del paciente.

Se crujen huesos, es cierto. Pero solo como parte de unas técnicas de ajuste quiropráctico que necesitan de esos crujidos para mejorar las subluxaciones.

Es un mito simplificar la quiropráctica a crujir los huesos. Todo aquel que acude a un centro quiropráctico lo descubre ya en su primera sesión a manos de un profesional.

Es por eso que si todavía tienes dudas sobre el crujir de tus huesos, no lo pienses más y contacta con algunos de los centros quiroprácticos de Richard Millo.

Pide cita con tu quiropráctico, rompe los mitos y vive de una manera plena, segura y sin dolor
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